lunes, 23 de marzo de 2015

El negocio de la maternidad II: ¿Somos tontas?



Será que yo soy muy de pintar todo negro, imaginármelo todo muy difícil, y que al esforzarme y ver que no era tan difícil, la alegría es doble. Como en casi todas las situaciones de esta vida, vistas desde la barrera es fácil opinar y decir “yo eso no lo haría así”. Es cierto que parece que la maternidad es un tema del que todo el mundo opina, habiendo incluso personas que se permiten dar su opinión sin que nadie les haya preguntado. Será que a pesar de ser muy correcta y educada, no me duele prendas en tener que parar los pies a nadie. No me importa si ajeno o familiar, si tengo que parar los pies, lo hago.

No voy a entrar en si es mejor Estivill o Gonzales, más que nada porque aún no me he leído los libros de ninguno. Eso sí, presupongo que no me casaré con ninguno de los dos, porque hay ciertas burradas de Estivill (que llore hasta vomitar) con las que no comulgo y ciertas propuestas de Gonzales no creo que vayan a ser buenas para nosotros (colecho). Se de leche materna o artificial, se duerma en la misma cama o no, hay una cosa que me parece muy importante, poner límites. Ponernos un límite a nosotros mismos y sobre todo a los que vienen de fuera, que muchas veces con la mejor de las intenciones, crean situaciones muy desagradables.

Leo mucho blogs de temáticas muy distintas, y me asombra leer una y otra vez la manga ancha que le dan los padres recientes a las visitas. Desde gente que se te mete en la habitación del hospital y se pasan el día de cháchara, hasta visitas en casa que se piensan que están en la terracita del bar. Y yo a intrusismos grito un rotundo ¡¡no!! ¿¿¿Pero qué despropósito es que una mujer que acaba de traer un niño al mundo te diga que quiere descansar, y a ti facóquero sin cerebro se te ocurra decir que se eche, que a ti no te molesta que ella se duerma??? ¡Vete a la calle y con viento fresco!

Leo y releo que hay muchos casos en los que no es tan fácil instaurar una lactancia materna exclusiva exitosa y se a las dificultades iniciales añadimos el morro y la falta de vergüenza que tienen algunos, pues no me extraña que hay lactancias que fracasen. ¿¿¿Pero cómo es posible que una mama quiera dar el pecho a su hijo y no lo haga por no pedir a las visitas que se vayan??? Pero bonita, ¿a ti qué te importa más, el qué dirán o darle el pecho a tu hijo?

¿Pero estas cosas pasan de verdad? Porque mí no, ya he demostrado muchas veces que llegado el momento si tengo que jurar en arameo para que me dejen en paz, lo hago. Mi vida y mi privacidad son cosas con las que no se juega y o bien la gente de mi alrededor acata las normas o ya se están yendo todos con viento fresco.

El primer paso para poder respetar a los demás, es respetarnos a nosotros mismos.

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