lunes, 31 de agosto de 2015

Lo bueno de las vacaciones con la familia...

La familia es algo tan especial, a ratos tan agradable...aunque haya momentos en los que a una le entren unas ganas locas de coger la maleta y el primer avión de vuelta tierras germanas... La verdad es que pasar unos días de veraneo con la familia, sea en casa de mis padres o sea con mis tíos y primos en su apartamento veraniego, tiene una gran ventaja. Bueno dos. La alegría y el jolgorio no nos faltan. Y comemos de muerte.

Ahora, de vuelta en friopais, en la soledad de mi humilde morada, a familia que la quiero con locura (después de varios días juntos, los quiero, pero lejos :P) lo que más echo de menos es la comida. El buen comer. El sentarse a una mesa y saber que saquen lo que saquen estará de rechupete. Que la báscula lo nota marcando un par de gramitos más, pero el paladar lo sufre. Lo sufre cuando falta. Como ahora.

Y es que ahora lo veo todo con otros ojos...

(Lease con tono muy melodramático)

Pongo a Arguiñado por testigo, que la próxima vez me compraré un par de zapatos menos y meteré en la maleta un paquete de jamón más!

2 comentarios:

  1. ¡Como te entiendo!
    La familia mola pero cada cual es su casa chica. Cuando estuve con visitas me maravillaba pensar lo maravilloso que sería que viviesen aquí ¡en su propia casa! Para verles más a menudo y no saturarme. Pero así son las cosas y lo mejor es disfrutar mientras dure y aguantar.
    Besitoss

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    1. Está claro que lo mejor es disfrutar todo lo que podamos, pero reconozcamos que cansa, dicho con amor, pero cansa jejeje.

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