miércoles, 8 de junio de 2016

Buen amo de casa

Hace unos días la Hobbita publicó una entrada que me hizo recordar a esta que yo escribí hace algún tiempo



En mi casa las tareas domésticas se reparten entre los dos, y se hace así porque ambos trabajamos fuera de casa y yo también estudio. Es un tema que tenemos requete hablado, y en caso de que uno de los dos tuviera menos carga de cosas por realizar, asumiría más tareas del hogar.

Si le pido ayuda a mi marido, él me ayuda. A veces con más ganas y a veces con menos, pero lo hace. Él me ayuda si yo no puedo hacer alguna de mis tareas, además de hacer las suyas. Que él haga la cena un día (tarea mía) no le exime de realizar otra tarea que a él le corresponda. Yo le agradezco de manera amable y cariñosa su ayuda, y lo tengo en cuenta y me muestro más dispuesta por si él también necesita ayuda con alguna de sus tareas. Yo no me meto en cómo y cuándo cumple con su parte. Tampoco me preocupa cuánto tarda. Simplemente no es mi problema, yo no tengo por qué estar detras de él, ni él detras mío, corrigiendo o revisando nada.

Me molestan mucho las parejas, indistintamente de si están compuestas por dos personas del mismo sexo o no, que se jactan der ser muy modernos y estar a favor de la igualdad dentro de la pareja, pero a la hora de la verdad, se aprovechan de la buena voluntad de sus parejas. Si somos iguales, somos iguales para las buenas y para las malas.

lunes, 6 de junio de 2016

Embarazo tras aborto: Alegría y miedo

Empiezo diciendo que me encuentro bien y que en un par de días tendremos el siguiente control con la gine. Los síntomas de embarazo siguen ahí, la verdad es que no me molestan en absoluto. Supongo que es la alegría que me da estar en estado de buena esperanza.

Aunque no todo es de color de rosa, es cierto que los síntomas de embarazo los llevo bien y estoy muy contenta, sin embargo no puedo evitar sentir miedo. Miedo a despertar y que esto no haya sido más que un bonito suennos, o peor aún. Que el suenno que tan bien comenzó, se torne en pesadilla. En principio no hay ningún motivo físico para hacer saltar las alarmas,  de hecho tengo momentos de estar muy contenta y de hablarle a mí innexistente barriguilla. En cambio hay momentos en los que no puedo evitar pensar que en el próximo control me dirán que se ha parado...

Haber tenido un aborto diferido me hace ver las cosas de manera muy distinta. Antes de la pérdida, ilusa de mí, creía que eso no pasaba. Vamos, que hay que tener mucho mala suerte para que te toque un aborto diferido. Y si bien es cierto que no es lo más habitual, sucede. Y cuando le toca  a una misma repatea y mucho...Antes yo creía que para sufrir un aborto había que tener pérdidas, y como yo no las tuve, el sopapo en la consulta de la gine fue enorme.

Esperemos que en unos días nos confirmen que todo va cómo tiene que ir...

miércoles, 1 de junio de 2016

El calor y los niños alemanes

Esta entrada la publiqué hace un anno y desgraciadamente vuelvo a ver culetes al aire


Cierto es que por estos lares el verano es una estación definida y limitada. Lógico es que al ver dos rayos de sol en el norte teutón, que nos da un subidón emocional importante. No olvidemos que el sol es vida y un buen helado también :p.


A pesar de llevar un tiempo viviendo en esta maravillosa y a la vez estresante ciudad, hay ciertas cosas a las que no acabo de acostumbrarme. Ver a gente en ropa interior tomando el sol en cualquier césped forma para mí una parte casi natural del paisaje. Ver que perritos son paseados en sillitas especiales para ello, no sea que les de mucha fatiga, me dibuja casi hasta una sonrisa.


Sin embargo hay algo con lo que no puedo y es que me parece hasta de mal gusto e incluso peligroso. Aquí es hacer un poquito de calor y ver a niños pequeños y no tan pequeños en ropa interior por la calle. No sé cómo será en otras ciudades germanas, pero aquí es habitual ver a niños en ropa interior jugando en las fuentes. Vamos incluso dentro de las mismas. Como podéis imaginar, no me refiero a llenar globos en la fuente y jugar con el agua, sino a bañarse en una fuente decorativa, en la que el circuito del agua es cerrado y la higiene del agua muy dudosa.


Por supuesto ya que están medio desnudos en la fuente, ¿para qué vestirlos en el parque o para ir a casa? ¡Cuánto mejor que se vayan secando al aire! Y los hay que van hasta descalzos.